
Aunque muestra una imagen de “femme fatale” absoluta, Marixa Balli tuvo una dulce infancia llena de comodidades y caprichitos consentidos por sus padres. En un reportaje, la bailarina contó secretos de su niñez y recordó buenos momentos en Mar del Plata, su ciudad natal.
“Me levantaban a las 6 de la mañana, me pasaba a buscar la combi por el barrio y volvía de noche. Todavía tomaba la mamadera… ¡Como me costó dejarla! Confieso que recién la largué a los 7”, reveló Balli a la revista Pronto, y no tuvo vergüenza en confesar que le costó aprender a tomar en tasa.
Ahora me cierran un monton de cosas de la reina de la Cachaca