Saturday, April 12, 2008

El método para crear escándalos by La Nación

En el ambiente que nutre de material al periodismo de farándula hay una ley que se conoce desde siempre, que recomienda que aquel que no quiere que se sepa algo de su vida privada no aparezca a exhibirlo en ciertos sitios en los cuales la densidad de flashes de los paparazzi y miradas de cronistas que cubren este género es muy alta. Sitios que, por otro lado, son conocidos por la mayoría de los que forman parte de ese ambiente.

La cara contraria de esa regla (que muy pocos personajes públicos tienen deseos de cumplir, aunque generalmente sostengan lo contrario) es que justamente en esa puesta en escena que incluye gestos de manos que ocultan el rostro -que quedaban grabados en celuloide y sales de plata antaño y en bits digitales actualmente- y posteriores declaraciones de sentimientos de agravio, muchos personajes consiguen una exposición mediática útil para dar un empujón a su carrera. Una metodología que, desde hace unos años, más que por actores o actrices medianamente conocidos es utilizada por todos los participantes de los reality shows que habitan las pantallas de los canales de televisión locales.

"Desde hace un tiempo experimentamos la existencia de una nueva televisión a la que yo llamo «televisión chorizo» . Esta es una televisión en la que la hegemonía la tienen dos o tres programas, generalmente r eality shows , que consiguen un éxito de audiencia fenomenal y de los cuales se nutren la mayoría de los ciclos de la grilla. Este no es un fenómeno que se da sólo en la Argentina. Es común en Holanda, España o México, por nombrar sólo algunos ejemplos", sostiene Luis Ventura, periodista que ejerce como director de la revista Paparazzi y es panelista del programa Intrusos en el espectáculo, que emite América, de lunes a viernes, a las 16.

Recurso efectivo

Boliches como Sunset o Esperanto son los lugares en los que generalmente tienen lugar diversos episodios protagonizados por esta suerte de ex desconocidos que no quieren serlo para siempre. "Al ingresar como participantes de realities como Gran Hermano , los chicos firman con el respectivo canal un contrato por dos o tres años, por el cual perciben una remuneración bastante pobre. Para que el negocio les cierre, deben generar por otro lado acciones que les brinden dividendos y que al mismo tiempo les permitan ganar popularidad y la posibilidad de afianzarse en una carrera artística o mediática. En la mecánica para generar ese dinero participa lo que se conoce como productor adherente, que se encarga de generar esas acciones. Las ganancias luego se reparten en un porcentaje para el protagonista, otro tanto para ese productor y el resto para el canal", revela Ventura. En la rutina de actividades de esos boliches ya está incorporada la gestión para conseguir la presencia de estos personajes en busca de un lugar en el objetivo de los fotógrafos, y los precios que pagan por conseguirlo van desde los 600 hasta los 2500 pesos, según sea la estima popular que genere el personaje en cuestión. Los locales nocturnos obtienen a cambio convocatoria inmediata, sobre todo de jóvenes que, con el uso de los mensajes de textos de los celulares, son advertidos por sus amigos que en tal o cual sitio está éste o el otro participante del reality del momento. En segundo lugar, esos mismos boliches logran presencia en las secciones de vidriera de ricos y famosos de las revistas de interés general o en los programas de espectáculos. Los protagonistas de estas apariciones, además de la remuneración efectiva, consiguen la posibilidad de un salvoconducto para cruzar las puertas que llevan a la fama.

El camino hacia ese lugar soñado por los aprendices de figuras está regado de variados obstáculos que responden en gran medida al azar y a factores que no siempre actúan en conjunción. Entre los catalizadores que permiten que ese trayecto sea recorrido con mayor o menor eficiencia o celeridad figuran en la televisión ciclos como el nombrado Intrusos en el espectáculo o Los profesionales de siempre , que conduce Viviana Canosa, de lunes a viernes, a las 17, por Canal 9. Y en el medio gráfico, las revistas Pronto y Paparazzi, que tienen el liderazgo del género. "Los elementos para analizar si un personaje va a conseguir interesar al público son muchos. Un parámetro lo dan las mediciones minuto a minuto. Si la presencia de uno de estos chicos en televisión mide bien, seguramente sirve para sacarlo de tapa en una revista. Pero no es el único factor. Una cosa que hoy se tiene muy en cuenta es que hay personajes que tienen una trayectoria exitosa en lo artístico y el público los quiere, pero sin embargo no venden como cualquiera de estos pibes", explica Ventura sobre un fenómeno que al parecer llegó para instalarse en nuestra rutina televisiva y sobre el que sólo hay que esperar que no ocupe todos los resquicios de la misma.

Por Ricardo Marín
De la Redacción de LA NACION