Después de ver cómo revelaba la primicia en el programa de su abuela, la actriz de Malparida pasó a ser la primera enemiga de la publicación.
Los editores de la revista no pueden entender su atrevimiento a desmintir su embarazo y a los pocos días confirmarlo en exclusiva ante millones de televidentes. Lógico: el desplante no fue pavada: significó arrancar el proyecto con el pie izquierdo.
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