Su corte de pelo sorprendió. Tras años de lucir una rubia y medida cabellera, la joven actriz decidió raparse el pelo y abrazar, ahora que puede, un look mucho más jugado y sensual. Todo, claro, dentro de los límites del decoro del Reino Unido.
“No puedo creer todo el revuelo que este corte de pelo ha generado. Es una locura. El cambio de look ha sido un auténtico dilema”, arranca la rubia y confiesa: “Mi madre tenía este corte de pelo y fue su look desde que tenía por lo menos 16 años. Yo siempre pensé que era fantástico y quise probarlo, así que fui a mi peluquero, le llevé una foto de Mía Farrow y le dije: ‘Quiero parecerme a ella’”.
La obligación de mantenerse “fiel al personaje” durante las siete películas de la saga inspirada en los libros de J. K. Rowling, la obligó a dilatar sus cambios adolescentes y, una vez concluido el trabajo, confirmó que no estaba conforme con su estética.
“Crecer en una película es extraño. Es algo así como ver publicadas tus fotos de bebé en una pantalla gigante. En algún punto es genial, pero también es muy vergonzoso. Tenía mucho pelo, cara de ardilla y dientes gigantes”, humorizó.
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