Sabemos que Pamela Sosa está como loooca con Rocío Marengo por haber hablabdo de su ex (el médico) y de ella. La cuestión es que éste fin de semana, Sosa, la fue a buscar a Marengo a su camarín "para hablar" (aka: "bajarle todito su comedor") del tema "frente a frente". Pero Sosa no tuvo suerte y en cambio fue interceptada por Carmen quien se la llevó a su camarín para tranquilizarla (y mandarla a freír churros de paso). O sea, Marengo se salvó de que el chongo de Sosa le dejara los dedos tatuados en su bonito rostro.
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